TEATRO URUGUAYO

BR, JESUS RODRIGUEZ BARRERA

“Teatro uruguayo contemporáneo: antología”

En 1992 se celebró el V Centenario del Descubrimiento de América. Por esta razón, el Fondo de Cultura Económica, entre 1991 y 1992, publicó una serie de antologías de teatro iberoamericano, compuesta por 13 libros. Entre ellos se encuentra la antología Teatro uruguayo contemporáneo, de la que te hablaremos en esta entrada.

En el libro podemos leer 15 obras de teatro, escritas por dramaturgos de 3 generaciones: la Generación del 45, la Generación del 60 o de “Los nuevos” y la Generación de los 70 o “de la dictadura”. Así, podríamos estructurar las 15 obras en tres grupos, cada uno correspondiente a una generación.

Primero, con los autores de la Generación del 45, observamos reacciones contra la dramaturgia costumbrista, como en El patio de la Torcaza de Carlos Maggi, quien pretende representaciones más realistas y nos cuenta la historia de un grupo de vecinos que enfrenta y trata de sobrevivir la crisis económica que cruzaba Uruguay por la deuda externa.

Comprometidos en reflejar la realidad, los escritores de la Generación del 45 tematizan la problemática político-social de Uruguay. Escriben y reproducen en el teatro, durante un contexto político de opresión, la grave situación por la que pasaba el país. Lo podemos ver, por ejemplo, en Juan Palmieri de Antonio Larreta, que nos muestra, a partir de la vida de un joven, Juan Palmieri, un mundo agitado por la dictadura, las manifestaciones en su contra y el deseo de liberación. Como dice Rubén Castillo: “Se trata [Juan Palmieri], pues, de una tragedia social y una tragedia personal, al mismo tiempo. La pieza es entonces un testimonio, pero también es emoción y arte; es documento pero también es teatro” (257).

Luego, con la Generación del 60, vemos un teatro que exhibe acontecimientos que podríamos llamar grotescos o, al menos, risibles. Por ejemplo, en El herrero y La Muerte de Mercedes Rein y Jorge Curi, leemos que un herrero burla a San Pedro, a Dios y a la Muerte, no solo como destino sino también como personaje, y así logra vivir más de lo que debía, rompiendo los límites entre la vida y la muerte.

Otro ejemplo de los asuntos que llamamos risibles lo tenemos en Un agujero en la pared o Una margarita llamada Mercedes de Jacobo Langsner. Leemos en esta obra que Mercedes, mujer de 79 años, comienza una relación con Sebastián, de 29 años. Esta historia de amor abre la posibilidad de sucesos inusuales, que, generalmente, no entran en lo que se entiende por “normal” en una relación amorosa.

En el tercer grupo, la Generación de los 70, observamos un abandono por el teatro militante y podemos apreciar el surgimiento de nuevos paradigmas teatrales. Los escritores de esta generación continúan ese juego con el personaje de la muerte, que ya se había visto en obras de la generación anterior; introducen personajes víctimas del delirio y, con ayuda de las luces y la disposición de la escena, pretenden confundir la realidad y la ficción o privilegiar la representación sobre el discurso; hacen adaptaciones, tanto de textos narrativos como de películas. Vemos todos estos recursos, por ejemplo, en All that tango: tangopatía aguda en un acto de Álvaro Ahunchain.

Otro recurso que utilizan los escritores de la Generación de los 70 y Milton Schinca, de la Generación del 45, es el uso de personajes históricos. Así, imaginamos y cantamos a Carlos Gardel en Viejo smoking de Ana maría Magnabosco, o también podemos disfrutar de la figura de Delmira Agustini que Schinca presenta en Delmira.

Y estas son, entre otras, las obras que puedes encontrar en esta magnífica antología de teatro uruguayo editada por el Fondo de Cultura Económica. Más aún, además de las 15 obras teatrales, el libro cuenta con un gran estudio introductorio sobre el contexto y la evolución del teatro uruguayo a través de estas tres generaciones de dramaturgos.

BR. JESUS RODRIGUEZ BARRERA.


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